04.29.08
Capítulo 12: Concursos literarios.
Hoy vamos a hablar sobre un fenómeno que en los últimos años viene en alza, que son los concursos literarios.
En lo últimos años, los concursos literarios se han convertido en un fenómeno en constante alza. Son fundamentalmente un medio a través del cual una persona común puede darse a conocer como escritor. En su mayoría están organizados por editoriales y los premios consisten en la publicación de las obras ganadoras en una antología.
Además, se constituyen en el modo por el cual muchas personas acceden a una publicación ya que por otros medios no podrían hacerlo.
En estos certámenes interviene un jurado cuyos componentes a veces valoran cosas que no tienen que ver con el estilo o la forma literaria. Por eso muchas veces este mecanismo es cuestionado por algunos sectores intelectuales.
En nuestra literatura hay muchos escritores que han participado y obtenido premios en distintos concursos literarios pero, sin dudas, el referente local en este tema es Hugo Barbero, un escritor que ya tiene 42 trabajos publicados gracias a diferentes concursos, no sólo regionales sino nacionales e internacionales.
Barbero empezó su actividad literaria escribiendo obras de teatro pero, en la actualidad se dedica casi exclusivamente a la escritura de cuentos que él mismo define como de corte social.
Barbero tiene un libro de su autoría publicado , que se llama “Un loco en bicicleta” y actualmente está con los preparativos de la obra que se llamará “¿Dónde está el amor?, que será presentado en el mes de agosto, como parte de los festejos por el cumpleaños de Firmat.
Ofrenda al hombre de campo.
Sean para tí, hombre de campo, estas palabras que surgen del surco que abriera la vida de mi corazón. A tí, viejo chacarero, noble labrador de nuestra tierra, soldado del progreso, esclavo del deber. Yo te he visto gritar de júbilo al cosechar tu último grano de trigo, maíz o soja, también he visto tus ojos llenos de lágrimas, mirando desde la puerta de tu casa caer el granizo devastador sobre los campos, que es en la chacra, cuando la sequía o el exceso de lluvias, malogra los sembrados.
Los proyectos se quiebran, cómo cumplir con los créditos, las esperanzas amargas.
He compartido en las horas inquietantes de mi primera juventud tus alegrías y tus penas. Recuerdo los domingos chacareros, jugadas de bochas, el patio sombreado de sauces, la alegría de mi tío tocando la acordeón. Las carreras cuadreras en el camino viejo.
De lunes a sábados, detrás del arado, bajo el entoldado de gaviotas, después el progreso, el tractor, la sembradora, la cosechadora, el arado múltiple.
Los proyectos para el final, la promesa del lechón y el baile. Cómo voy a olvidarme de los bailes de campo, que evoco con gran devoción, palabras que van surgiendo desde el fondo de mi corazón.
El campo es un risueño pañuelo de colores que el aire ondula y el cielo abrillanta y da fuerzas a seguir adelante.
Pero unos días antes de comenzar la recolección de la soja, el gobierno, que es sordo y ciego, y que sólo piensa en los intereses soberanos, toma resoluciones violentas, con el aumento de las retenciones.
Ante el reclamo de todos los sectores vinculados al campo, responde con agresiones. En un estado democrático se gobierna para todos sin banderías políticas, ni realizando actos para su apoyo, pagando a sus seguidores.
Hombres de campo, el desborde es sano patriotismo, sigan sin claudicar, que estas palabras sean una campanada de amor alentando tus anhelos, noble y laborioso chacarero.
04.22.08
Capítulo 11: Relatos de Aquiles Torres.
Aquiles Torres es un escritor que si bien nació en la ciudad de Rosario, hace muchos años está radicado en Firmat. Al igual que muchos de los escritores que pasaron por este espacio, es una persona muy conocida por la profesión que desarrolló durante toda su vida, en este caso, la medicina.
Publicó dos libros de relatos. El primero en el 2003, “Desde Firmat, mi aldea” y el segundo, en 2005, “De ficciones y realidades”.
Además, durante muchos años colaboró en distintos periódicos de nuestra ciudad y la zona.
¿Cuándo cree que se despertó en usted la vocación por la escritura?
Creo que empezó desde que yo era muy pequeño porque en casa mi padre, que era maestro, había una biblioteca importante y me obligaban a escribir algunos pensamientos.
Después leer en casa, ver los comentarios de mi familia.
Desde muy chico estaba la biblioteca del barrio, que todavía está y de la que yo tengo un recuerdo inmejorable que es la biblioteca Mitre de Rosario que ha realizado una enorme actividad cultural no sólo para el barrio sino para la ciudad.
¿Se considera un escritor?
Yo soy un simple aficionado. El escritor es la persona que vive solamente para escribir. En mi caso la profesión fue otra, fui médico y dediqué mi vida a la medicina.
Siempre por algún interés social o alguna inquietud espiritual, me obligaban a expresarme por escrito.
¿Qué tipo de géneros trabaja?
Escribí artículos para algunos diarios, y fundamentalmente relatos que también podrían llamarse cuentos.
Como autor, ¿Qué similitudes y diferencias encuentra entre sus dos publicaciones?
Hay casi una continuidad entre uno y otro. El primero fue casi una aventura, una iniciativa que se aparecía llena de expectativas e interés. Ahí expresé una serie de cosas que a mí me inquietaban, y sobre todo hay una parte en donde incluyo relatos o artículos que ya había escrito y que creía que tenían algún valor permanente.
Hay una continuidad aunque me parece que en el segundo libro hay algunas cosas que hice más de ficción, algunos relatos que son más imaginativos y no tan apegados a la realidad como suelo escribir.
¿Qué piensa de la repercusión que tuvieron ambos libros?
Hubo una buena repercusión en la gente me parece.
Tal vez para que haya más repercusión uno necesite tener detrás una organización que pueda distribuirlos en todo el país, tener contactos con librerías. En cambio lo nuestro es un poco artesanal, casero.
Las portadas de sus publicaciones tienen algunas similitudes en lo que respecta al diseño, ¿Es por algo en especial?
Son los colores de la provincia de Santa Fe y yo he querido sobre todo homenajear al lugar donde estaba. Copié el logotipo de una idea que aprendí del Rotary Club, en donde ponían el perfil de la Provincia y el lugar de residencia del club. Me pareció que en cierta manera era un homenaje al lugar donde vivo.
04.17.08
Capítulo 10: historia socialista.
Alfredo Luis Cecchi es uno de los máximos exponentes del socialismo en nuestra ciudad. Es muy conocido por su carrera política y por haber sido diputado provincial por el Partido Socialista hasta diciembre pasado, durante 4 períodos consecutivos.
Cultiva desde joven la escritura periodística e histórica. Nunca incursionó en géneros ficcionales, más allá de haber escrito algunos poemas en su adolescencia.(que él mismo califica como obras no importantes)
Comenzó con la escritura en su juventud, colaborando con un diario de la ciudad de Berazategui, provincia de Buenos Aires.
En lo que respecta a investigación histórica, su inicio está ligado al PS ya que comienza con ésto cuando es nombrado a cargo del área de prensa. Y las dos publicaciones que hizo están ligadas estrictamente a buscar las huellas de ese partido en las ciudades de Firmat y Rafaela.
Ambos libros contienen un material histórico realmente muy importante en lo que respecta a los orígenes y evolución del Socialismo en estas dos ciudades santafesinas.
En este mismo sentido, en breve va a salir su tercera publicación, que comprende un panorama más a nivel nacional.
04.08.08
Capítulo 8: Aldo Menesini, un poeta de lo cotidiano.
Aldo Menesini es un firmatense que se dedica a la albañilería y hace un par de años publicó su primer libro de poemas, “Amor a la vida”. En 2007, salió a la calle su segunda producción, llamada “Cosechas del corazón”.
Al igual que muchos escritores de nuestra ciudad, Aldo escribe desde muy joven pero recién hace unos años se decidió a compartir con el público su pasión por la escritura.
Podríamos definir a Menesini como un poeta de lo cotidiano ya que sus poemas giran siempre en torno a algún suceso de su vida diaria.
del mostrador a las mesas
unos piden cerveza otros
vermut y aceitunas,
y por curiosear la luna
por la ventana se asoma.
Boliche de cinco esquinas
con su techo de tirantes
casa como las de antes
con las ventanas con rejas,
y una enorme puerta vieja
hecha a martillo y formón
hace juego con el salón
con sus pisos de madera.
En tus viejas paredes
el tiempo se ha detenido
si me parece escuchar ruidos
de chatas y cadeneros.
Y ver a viejos bolseros
entrar a tomar su caña
más, los recuerdos me engañan,
ya hace tiempo que se fueron.
Boliche de cinco esquinas
refugio de tanta gente
unos entran, otros salen
por fuera todos distintos
por dentro todos iguales.
Unos por pasar un rato
hablando de cualquier tema,
otros contando problemas
de difícil solución,
y en la mesa del rincón
cuatro jugando al cabrero
y al lado el quinielero
esperando la ocasión.
Alguien trata con tres copas
olvidar aquel mal rato
saca del bolsillo un retrato
y se le nublan los ojos,
como mirando tormenta
más no llora, no es un flojo
solamente se lamenta.
Quise hacerte un homenaje
por tantos lindos momentos,
que aquí adentro yo he vivido
pero yo se que algún día
me vendrá a buscar la muerte
y de pie con veintisiete
le echaré la falta envido.
Pero yo se que el progreso
le pondrá fin a esta historia,
y quedará en la memoria
de todos tus visitantes
que se acordarán de tus tirantes,
de la ventana con rejas
de la gran puerta vieja
y de tus mesas en hilera,
de tu viejo mostrador
y tus piso de madera.
04.01.08
Capítulo especial: “un tiempo ayer ceniza”, historias de la dictadura militar en el sur de Santa Fe.
El martes pasado, en nuestra ciudad, Jorge Cadús y Facundo Toscanini, presentaron “Un tiempo ayer ceniza”, un libro que recorre algunas de las marcas que dejó la última dictadura militar en nuestra región, el sur santafesino.
A continuación, un texto de Mariano Carreras en el que habla sobre el mismo.
En la vereda de enfrente, a la vuelta de casa, en cada rincón, habitan historias. Muchas esperan en silencio. Otras se hablan en voz baja. Son historias de un pasado de horror.
De miedo. Indiferencia. Vivencias que los años parecieron robar. Sin embargo, quedaron atesoradas en la memoria colectiva. Esperaron que las rescaten del olvido eterno.
Y el rescate llegó. El libro Un Tiempo Ayer Ceniza (Historias de la dictadura en el sur de la provincia de Santa Fe) es muestra de ello. Un manto de luz sobre vidas robadas, hechos borrados e historias entrecortadas por el temor, salen a la luz en la publicación de los periodistas Jorge Cadús (Alcorta) y Facundo Toscanini (Máximo Paz).
Basándose en una exhaustiva investigación periodística que incluye el relevamiento de fuentes documentales y bibliográficas como decenas de entrevistas, los autores recorren las marcas que la última dictadura militar dejó en este rincón de la pampa gringa. Una región donde hasta hace muy poco la historia oficial aseveraba: “Acá no pasó nada”.
Pero pasó. Y así lo exponen Cadús y Toscanini, quienes narran hechos acontecidos en Rosario, Villa Constitución, Santa Teresa, Máximo Paz, Alcorta, Melincué, Elortondo, Venado Tuerto y Firmat. Y así pudieron comprobarlo los firmatenses que el martes 25 se acercaron a la Biblioteca Popular “Nosotros” a dialogar con ambos periodistas.
Junto a ellos estuvo el músico Diego Zábala, quien agasajó a los presentes con un puñadito de temas de aquellos autores que miran al pueblo y se les llena la boca de canciones.
M.C.
Fragmento de “Un tiempo ayer ceniza”:
1974. Firmat. La noche sobre los cuerpos
En una madrugada de frío y soledades, Ángel Vázquez cae en mitad de la vereda, bajo las ruedas de una camioneta que escapa, rauda, después de atropellarlo. El cuerpo del “Negro” Vázquez queda tendido en plena vereda. “Era la madrugada del 2 de agosto de 1974, en pleno auge de la Triple A”, relatan sus compañeros.
En ese 1974 de frío y soledades, en el sur provincial se procesaban 800.000 litros de leche diarios. La lucha sindical por el salario justo tenía, en el sector, uno de sus puntos fuertes, encabezada por la Comisión Interna de Cotar, en Rosario. Esa Comisión había firmado con tres sindicatos de la Alimentación un convenio donde se comprometían “a no procesar la leche de estas usinas si alguna de ellas entraba en conflicto”. Cuenta el abogado Horacio Zamboni: “Y entró Cotar en conflicto. Y 150 ó 200.000 litros de leche fueron a parar a la empresa Nestlé, en Firmat. Y el Sindicato de Firmat, haciendo honor a sus compromisos, no aceptó procesar la leche”.
“Es en estas circunstancias que es asesinado Ángel Vázquez, por orden de la Triple A. Y es el diputado Hipólito Acuña, del gremio de la Alimentación de la ciudad de Santa Fe, quien dio la orden”, completa Zamboni.
Ángel Vázquez era el secretario de aquel Sindicato de la Alimentación de Firmat. Y el jefe de la acción solidaria para con los obreros de Cotar. Había llegado a la ciudad obrera en migraciones internas, buscando el mango y el futuro posible. Entre changa y changa fue construyendo amistad, política y dignidades. Como buen proletario, supo de paros, cesantías, y presiones. También supo que su nombre figuraba en varias “listas negras”, que lo privaron del trabajo y el plato servido en la mesa. Y supo de las amenazas cuando decidió no vender la pa-labra y enfrentar nada menos que al poder económico de Nestlé en Firmat, a los corruptos dirigentes sindicales de la provincia, y a sus mercenarios a sueldo. Todavía hoy, sus compañeros, Pablo Sarquís y José Sánchez, lo recuerdan como “una persona íntegra, que jamás negociaba los derechos de los trabajadores”.
Pero es agosto, es madrugada, y Ángel Vázquez, el “Negro” Vázquez, cae bajo las ruedas de una camioneta. El cuerpo del “Negro” queda tendido en plena vereda.
A su lado, hecha un amasijo de hierro y cuero, su bicicleta será un testigo mudo del crimen.




